El sábado pasado tuvo un encontronazo con un rival y perdió el conocimiento, la rápida asistencia de los médicos salvó su vida En los partidos de categoría juvenil no es obligatoria la presencia de un facultativo.
Esta es la copia de una crónica que se escribió en el diario HOY de badajoz, escrita por M.J. VILLEGAS.
Aquí quiero abrir un debate sobre la importancia de que los equipos pequeños y "no tan pequeños" dispongan de la información suficiente de como reaccionar ante situaciones límites y como poder salvar la vida de un deportista conociendo simplemente que se debe hacer ante tales situaciones y con qué medios contar para abordar dichas situaciones de peligro.
Bastaría simplemente conocer unas nociones mínimas de primeros auxilios y disponer de un botiquín que contenga algo más que el superutilizado FRIO y algo más con poco valor en el momento de su uso en situaciones límites.
El "Tubo de Guedel" es un elemento que no debería faltar en ninguno de nuestros botiquines y que podría salvar situaciones de extrema gravedad como le sucedió al protagonista de esta Crónica.
El joven jugador del Flecha Negra, Ricardo Carril López 'Richard', sufrió el pasado fin de semana un incidente que casi se cobra su vida. Con la pelota en el aire, Richard y un jugador del Atlético de Madrid, saltaron al mismo tiempo y el encontronazo fue inevitable. El jugador del Flecha sufrió un traumatismo craneoencefálico en el frontal, que le dejó inconsciente y paralizado. El principal riesgo en esos eternos segundos de inconsciencia era que Richard se tragase su lengua e imposibilitase la entrada de aire, produciéndole una parada respiratoria. Pero la rápida actuación del médico del Atlético de Madrid y del médico de la plantilla, Juan Carretero, además del famoso 'tubo de Guedel' le devolvieron a la vida. «Estoy muy agradecido con todos los que me atendieron», repitió en numerosas ocasiones el jugador.
«No recuerda nada de lo que ocurrió», dice el padre del jugador, aún emocionado por la situación que le tocó vivir el pasado sábado en los campos de la Federación de Badajoz, durante el tercer partido de la recién estrenada temporada. «Cuando el público se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo, se hizo un silencio sólo interrumpido por los gritos de la madre, que no podía aceptar la dura situación», comentó Juan Carretero, subrayando la tensión que se respiraba en las gradas, y que se rompió con un aplauso final, después de la satisfactoria intervención médica.
«El 'tubo de Guedel' fue imprescindible para su reanimación. Es un aparato que comprime la lengua hacia abajo, deja pasar el aire y permite incluso practicar un boca a boca. Después el chico se despertó, algo mareado, vomitó como es normal en este tipo de cuadros. Después lo trasladaron al hospital y estuvo en observación durante 24 horas, pero todo está en orden», explicó el médico del equipo.
Botiquines inútiles
Con el reglamento en la mano, no es obligatorio en los partidos de esta categoría la asistencia al campo de un médico, ni de ciertos utensilios como el propio 'tubo de Guedel', y son los propios clubes los que, si existiese alguna emergencia, deberían avisar a los servicios sanitarios. «Todo eso supone un presupuesto muy alto para estos equipos, y la mayoría de los clubes no cuentan con dinero suficiente. Sus botiquines pueden tener poco más de un bote de mercromina», comentó el secretario general de la Federación Esxtremeña, Juan de Dios Monterde. Saben que es una asignatura pendiente, y no lo olvidan.
Richard también conoce esa situación, «aunque no sé de quién depende, creo que hay que actuar. Si el sábado, en vez de haber estado en mi campo, hubiese estado en otro menos habilitado, hoy no lo contaría. Espero que esto que me ha ocurrido abra lo ojos y el interés de los que tienen en sus manos los medios para actuar». Pese a todo reconoció que del campo tuvieron que sacarlo en un banco de hierro que hizo de improvisada camilla. «Imagina que hubiese tenido la espalda fracturada...», dijo un Richard, muy mejorado después del susto